Un cruce de culturas

Scott de Brestian y Victor Martínez

El valle del Najerilla ha jugado un papel importante en la historia del norte de España. Situado en un fértil afluente del río Ebro, durante el primer milenio a.C. estuvo ocupado por la tribu celtíbera de los Berones, quienes tuvieron una importante ciudad en Tritium Magallum (el actual pueblo de Tricio). Después de la conquista romana, los abundantes depósitos de arcilla y los recursos madereros de la Sierra de la Demanda proporcionaron materia prima para una importante industria alfarera que surtió de cerámicas de alta calidad a la mayor parte del norte de España.

Después de la caída del Imperio Romano, la región se fue haciendo más periférica, siendo un lugar ideal para los cristianos que buscan escapar del mundo material. El hombre santo Emiliano estableció una comunidad de monjes en la parte alta del valle a finales del siglo VI, siendo el origen del monasterio de San Millán de la Cogolla. Después de la conquista islámica del año 711, la región pasó a ser una frontera militar y una guarnición islámica se instaló sobre el escarpe rocoso de la ciudad de Nájera.

En el siglo X, el pujante reino de Navarra negoció la posesión del valle como condición a su apoyo militar al Califato de Córdoba. Hacia 1032, Nájera se había convertido en el centro político y cultural de Navarra. El patronazgo real llevó a un florecimiento de la arquitectura y la escultura en el valle. El antiguo monasterio de San Millán (San Millán de Suso) se expandió al fondo del valle (San Millán de Yuso), y se fundó el monasterio de Santa María la Real en Nájera. El valle también albergaba a una extensa población judía, con una importante comunidad en Nájera. La carta real otorgada a los judíos najerillenses fue utilizada después como modelo para las cartas judías de todo el norte de España.

Las colecciones documentales de San Millán son muestra del florecimiento cultural del momento. Sus manuscritos preservan el registro escrito más antiguo del español y del euskera, testimonio de las muchas influencias culturales en el valle. Mientras tanto la región pasó de manos navarras a Castilla, y el monasterio de Santa María la Real fue dado a la orden de Cluny en el siglo XI. Cuando el abad Pedro el Venerable visitó las propiedades cluniacenses en España en 1142, uno de sus objetivos fue encargar la traducción de un corpus documental islámico al latín. Se cree que Santa María la Real fue el lugar en el que se inauguró este importante proyecto.

Los muchos pueblos y culturas que convirtieron el valle del Najerilla en su hogar han dejado su huella en el paisaje de diferentes maneras. Te invitamos a explorar el patrimonio cultural con nosotros.